Remote

Hoy se cumple cuatro meses desde que empecé a trabajar para una empresa completamente en remoto. Sigo aprendiendo a autogestionarme pero ¿qué supone para mi la deslocalización del trabajo?

Quién hubiera pensado hace tan solo dos años que una crisis sanitaria global iba a empujar el trabajo remoto de la manera que lo ha hecho. La mayoría de empresas que se negaban a ello estaba llenas de excusas similares: no ver a mis trabajadores significa que no trabajan, la productividad solo existe cara a cara o la vida fuera de la oficina está llena de distracciones. La realidad, demostrada por fuerza mayor los últimos tiempos, es que características como la comunicación, coordinación, colaboración, organización y cultura son pilares fundamentales para el éxito de una empresa pero no dependen de la localización de los trabajadores. La empresa debería tratar de cultivar esos valores independientemente trabajar en casa o en una oficina.

Las ventajas del trabajo remoto son ya conocidas pero voy a destacar tres por encima de las demás: acceso a talento global; como empleador no te ves sesgado por la zona del mundo donde se encuentra tu negocio sino que tienes una mercado global a tu disposición; conciliación laboral, al no tener que desplazarte a una oficina puedes ganar ese tiempo, que en grandes ciudades es muy alto, para ti mismo; medio ambiente, por supuesto los beneficios para el medio ambiente son más que evidentes.

En contra, tengo que señalar también que cada caso es único y no todas las empresas pueden trabajar de manera remota. Lo que sí me atrevo a decir es que la mayoría de ellas si tienen procesos que pueden permitir a ciertas áreas trabajar desde casa y no depender de una oficina. Por otro lado, no todo el mundo quiere, le gusta o está preparado para trabajar en casa. Como todo, requiere de cierta formación específica y, si cabe más importante, de ciertos medios físicos para poder desempeñar un puestro de trabajo desde casa con garantías: espacio de trabajo, herramientas y mobiliario adecuado.

Blackboard

En mi caso personal, me está suponiendo un mayor control de mi tiempo libre, mayor foco y también me está forzando a mejorar mi comunicación, tanto hablada como escrita. Este útimo punto es algo que todo el mundo debería tener en cuenta ya que la comunicación puede no ser síncrona (lo trataré en un próximo post). Debemos ser empáticos y pensar que cuando una sola persona no está presente de manera física todos debemos actuar como sino estuviéramos: por ejemplo dejando las cosas esenciales por escrito.

Por supuesto, no todo son ventajas. El mayor problema que yo veo es cuando una empresa pasa de tener oficina a no tenerla de manera fugaz (como ha ocurrido este 2020) y se incorpora gente nueva. Toda esa gente que ha compartido una vida con oficina ya tiene un nexo entre sí que resulta muy complejo de crear con la gente nueva. Es justo en ese punto cuando más hay que trabajar la cultura del trabajo en remoto. ¿Están las empresas invirtiendo realmente en cuidar estos detalles?

Hasta la próxima.

Referencias
  1. GitLab's Guide to All-Remote
  2. Resources for remote work by Buffer
  3. REMOTE, Office not required

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¡Gracias por leerme!